Seminario de Investigación: "Habitat y discapacidad Visual",Criterios de Diseño para una accesibilidad al medio fisico y sensorial en la vivienda de personas limitadas visuales.
En nuestro país las encuestas sobre discapacidad indican que en chile el 12,9 % de la población, es decir, uno de cada ocho personas presenta algún grado de discapacidad, y a su vez en la octava región la cifra alcanza al 15,1 % presentando una tasa mayor que la nacional, sumado a que en más de un tercio de los hogares de la región vive al menos una persona con discapacidad, siendo la discapacidad visual la segunda en la lista de las discapacidades con cerca del 20%.
En nuestro país en términos legales se considera que una “persona con discapacidad” es toda aquélla que, como consecuencia de una o más deficiencias físicas, psíquicas o sensoriales, congénitas o adquiridas, previsiblemente de carácter permanente y con independencia de la causa que las hubiera originado, vea obstaculizada, en a lo menos un tercio, su capacidad educativa, laboral o deintegración social.
Para nuestra sociedad el término “discapacitado” se le atribuye a la incapacidad de poder hacer cosas “normales” a las personas. Decir que una persona es in-capaz de hacer algo denominado normal porque su condición física o intelectual se lo impide, es menoscabarlas y subestimarlas.
La realidad de las personas denominadas así difiere enormemente de esta concepción, pues son personas como cualquier otra con los mismos deseos que cualquier otra, pero con necesidades distintas que aun no hemos podido atender como arquitectos.
Este pensamiento es compartido por otros países en donde existe una mayor consciencia hacia el tema como Estados Unidos, España y en general todos los países desarrollados, al punto que han modificado el concepto de discapacidad atribuyendo esta al medio y no a las personas, es decir que la responsabilidad es del “hábitat” que discapacitada a las personas para realizar sus actividades de una manera normal.
“…La problemática del hábitat con relación a las personas con discapacidad se filtra en todas las áreas, etapas y niveles de planificación, diseño y construcción; abarcante y silenciosa como el aire que respiramos y no vemos…”
Al comparar estos cambios de paradigmaque han surgido en el resto del mundo frente a la discapacidad con nuestra normativa nos damos cuenta deque no se ha actualizado ni siquiera la definición deltermino discapacidad, sin mencionar los austera que es enrecomendaciones.
Por otra parte, en nuestra culturaoccidental, la vista ha sido considerada históricamente como el más noble de los sentidos y el propiopensamiento se ha considerado en términos visuales. Durante los últimos años hapredominado un tipo de arquitectura que apunta hacia una “imagen visual” llamativa y que cautiva al usuario através del “goce” de contemplar la obra desde el exterior.En ese sentido el arquitecto Juhani Pallasmaa en su libro “Los ojos de la piel” señala:
“…la inhumanidad de la arquitectura y la ciudad contemporáneas puede entenderse como
consecuencia de una negligencia del cuerpo y de la mente, así como un desequilibrio de nuestro sistema sensorial...”
Vivimos sin darnos cuenta, inmersos en esta sociedad basada en “imágenes visuales”, donde tanto las artes como la arquitectura cae en este “goce” por contemplar la obra a través de la vista. Esta concepción del mundo que caracteriza nuestro “habitar” es principalmente excluyente para aquellas personas limitadas visuales, que poseen alguna disminución o pérdida total del sentido de la vista.
“…La arquitectura del exterior parece que ha interesado a los arquitectos de vanguardia a expensas de la arquitectura del interior. Como si una casa tuviera que concebirse para el placer del ojo mas que para el bienestar de los habitantes”
La problemática de la discapacidad visual, se abordara entonces desde la perspectiva del como conformar un “hábitat” que permita una accesibilidad a las personas ciegas al “goce” de la arquitectura, no como un cuadro de arte que se mira desde el exterior, sino como una obra que puede recorrerse, que puede tocarse, que logra cautivarnos emocionalmente a través de todos los sentidos.
Para esto es imprescindible tomar contacto con los directos afectados, escucharlos, no creer que nosotros tenemos todas las respuestas y sí creer que ellos nos pueden decir cosas que nuestra mente nunca alcanzaría a imaginar si no hemos sufrido algún tipo de discapacidad.
Los arquitectos debemos rencontrar nuestra tarea que es construir un lugar para todos y con el mismo arte y funcionalidad para todos
La discapacidad como problemática de diseño es una condición del usuario. Los arquitectos al momento de proyectar, debemos considerar a las minorías y dejar de pensar en nuestro usuario como un ser idílico,como una abstracción de la realidad.
¿Por qué los arquitectos pensamos nuestros diseños en función de este “usuario ideal” o en el “modulor”, siendo que, la arquitectura debe servir a todas las personas por igual?
Actualmente las normas y manuales que abordan el tema de la discapacidad lo hacen de un modo genérico abordando solo la dimensión física – funcional del tema, pero no se preocupan de que este acceder sea una experiencia gozosa, lúdica y trascendental para la experiencia humana.
¿Porque las personas limitadas visuales deben habitar en viviendas con características arquitectónicas que solo buscan el goce estético visual, siendo que, sus modos de acceder al medio se relaciona con otras experiencias sensoriales?
¿Que herramientas de diseño poseemos los arquitectos para resolver esta problemática?
La arquitectura es una experiencia que involucra todos nuestros sentidos, su accesibilidad no se trata solamente, de una dimensión funcional o de una accesibilidad al medio físico; sino también una accesibilidad sensorial al medio, de modo que el goce de la obra arquitectónica se relacione con la vivencia de estas dos dimensiones y con todos los sentidos.
Si definimos, a través del estudio de estas dos dimensiones criterios y pautas generales de diseño para abordar la problemática de la discapacidad, lograremos conformar un hábitat integrador que incorpora a la persona discapacitada y su entorno, y lo une a la experiencia trascendental de la obra, la cultura y el tiempo.

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